Opinión

Los 4 grandes desafíos para el gaming del futuro

Los videojuegos están creciendo rápidamente tanto en número de títulos como en la cantidad de datos que manejan y la dependencia de una buena capacidad de interconexión. Esta última es clave a la hora de enviar y recibir información en vivo durante las partidas online, evitando así uno de los grandes enemigos de la jugabilidad fluida: el lag o latencia, tiempo que trascurre desde que el jugador realiza una acción hasta que es procesada en los servidores y visible por el resto de los jugadores.

Ya no es algo para niños o fanáticos gamers con equipos tecnológicos sofisticados; el mundo del videojuego se está volviendo tan omnipresente en nuestras vidas como lo es el teléfono móvil. Desde los que juegan ocasionalmente para pasar el rato hasta los jugadores más asiduos, que siempre están al día de los últimos lanzamientos, los jugadores son tan diversos como los dispositivos en los que desarrollan sus partidas. Divididos casi a partes iguales por sexo, edad y nivel de ingresos, solo los grupos de edades comprendidas entre los 41 y los 50 años y los de bajos ingresos juegan a un ritmo ligeramente inferior. En una encuesta realizada en 2019 por Newzoo a 4.500 consumidores de nueve países, un rápido rendimiento en la jugabilidad resultó ser la prioridad más importante para los usuarios de 60 años o menos. Para las empresas que tienen como objetivo que la experiencia de juego se adecue a las demandas actuales del consumidor es fundamental que la latencia sea baja y la fiabilidad máxima, evitando así caídas de servidores y, en definitiva, momentos en los que el juego no esté funcionando a su completo rendimiento.

Al igual que otros sectores que están afrontando procesos de migración a entornos cloud por sus beneficios en cuanto a agilidad y disponibilidad, los videojuegos en la nube son el siguiente salto evolutivo del entretenimiento a nivel mundial: al jugar a través de cualquier dispositivo con conexión a Internet, el mundo del videojuego se ha equiparado al de la música o vídeo online en cuanto a su capacidad de poder jugar desde cualquier lugar o en cualquier momento a través de servidores cloud.

No obstante, todas las innovaciones que se están incorporando en los videojuegos dependen enormemente de un factor que podría acabar con la correcta experiencia a la hora de jugar: la ya mencionada latencia. Las empresas de juegos, los proveedores cloud y las empresas de redes participan en este proceso de interconexión entre puntos que están distribuidos geográficamente alrededor de todo el mundo. Por ejemplo: si tomamos como referencia la zona que comprende Estados Unidos y Canadá, uno de los epicentros del gaming global, estos intercambios se gestionan en Toronto, Nueva York, Washington, Atlanta, Miami, Dallas, Chicago, el área de la bahía de San Francisco, Seattle y Los Ángeles. Si los proveedores de videojuegos online desplegaran sus infraestructuras en todos esos diferentes data centers que alojan los ISPs (proveedores de internet) —siendo muchos de ellos Equinix International Business Exchange™ (IBX®)—, se observaría una latencia de menos de 20 milisegundos entre la gran mayoría de las personas que se encuentran en los EE.UU. y esos puntos de intercambio; algo más que aceptable para la mayoría de las necesidades de los videojuegos más pesados. Por lo tanto, el despliegue distribuido en varios puntos siempre mejora el rendimiento del juego independientemente de dónde se encuentre ubicado el usuario.

Principales desafíos para las empresas que hacen posible el videojuego multidispositivo online

No sorprende que los videojuegos móviles sean el segmento que más rápidamente está creciendo. La tasa de usuarios de móviles es alta en todo el mundo, incluso en las regiones con bajas conexiones de banda ancha; eso se traduce en multitud de oportunidades para las empresas de juegos. Pero los retos siguen existiendo:

  • La latencia: la velocidad es esencial para una experiencia óptima de juego. Incluso el más mínimo cambio en la latencia puede significar la diferencia entre una victoria y una derrota en una partida. Los jugadores más asiduos incluso tienen superposiciones de texto en sus juegos para mostrar exactamente cuál es su tiempo de ping, que es la forma de medir la latencia calculando en milisegundos el tiempo que tardan en comunicarse tu conexión local con un equipo remoto en la red IP. Un tiempo de ping de 0 a 20 milisegundos es un rendimiento excelente, mientras que 20 o 100 puede funcionar para algunos juegos. Sin embargo, una latencia de más de 150 va a causar un retraso notable y la frustración del jugador.
  • Alcance y coste: para ofrecer la mejor experiencia al jugador, tenemos que eliminar la distancia física entre las plataformas de juego y los usuarios. Si una empresa estadounidense quiere llegar a los jugadores de Rusia, América Latina, África u Oriente Medio, tiene que desplegar infraestructura en cada una de esas ubicaciones. Utilizar redes de distribución de contenidos (CDN) ayuda a hacer posible el servicio, pero eso no resolverá toda la experiencia de juego interactivo. Si bien las CDN suelen tener un amplio alcance mundial, están optimizadas para entregar contenido estático y en flujo en una sola dirección, lo que puede funcionar bien para descargar el contenido de los juegos, pero muchos de ellos también requieren una rápida conectividad con la plataforma de juego para las partidas online.
  • Seguridad: la seguridad en el entorno online es una de las máximas prioridades de los jugadores, la provisión de los servicios mediante conexiones seguras y fiables es un reto para garantizar la confianza del usuario.
  • Escalabilidad: cuando el juego Fortnite organizó un concierto de Travis Scott, se conectaron más de 12 millones de usuarios simultáneamente y se alcanzó un acumulado total de 27 millones en todo el evento, estableciendo un récord en cuanto a concurrencia de jugadores. La infraestructura de los videojuegos necesita escalar según sea necesario para manejar picos de tráfico como este para eventos en el juego o lanzamientos de nuevos productos.

En conclusión, es primordial para las empresas de videojuegos ofrecer una experiencia segura y de calidad constante a los jugadores, independientemente de la ubicación o el número de usuarios simultáneos. Para lograrlo, es necesario cambiar de una arquitectura de TI centralizada tradicional a una que esté distribuida geográficamente en nubes regionales y localizada en el edge.

Para ello, la tecnología cloud permite sostener estos sistemas proporcionando la adaptabilidad y agilidad necesarias y evitando grandes inversiones en infraestructuras, poniendo en el mercado un videojuego y haciéndolo viable tanto para la empresa como para el jugador estableciendo una conectividad segura, fiable y de baja latencia entre todos los jugadores. Una infraestructura como Platform Equinix® con servicios como ECX Fabric®, que proporciona conexión directa, segura y ultrarrápida con los principales proveedores cloud a nivel mundial, permite una alta disponibilidad, una alta velocidad, la máxima seguridad y la mínima latencia para una óptima experiencia gamer.

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