Tras el anuncio de la nueva ley para la protección digital de los menores por parte del gobierno, las reacciones no se han hecho esperar. La ley presenta novedades muy significativas, como el hecho de aumentar la edad mínima para tener un perfil en redes sociales (de los 14 a los 16), o el hecho de convertir en delito la generación de deep fakes: manipulaciones muy realistas de imagen, video o sonido con la intención de engañar el usuario que las visualiza o escucha.
No obstante, la medida más comentada ha sido la obligatoriedad de que los dispositivos incluyan el control parental de serie. Después de analizar la medida, la cooperativa Somos Conexión se posiciona a favor “con matices”.
Mercè Botella, psicóloga y socia fundadora de la cooperativa afirma que “sin conciencia de los riesgos por parte de la familia, y de la vocación de acompañar al menor, las herramientas de control parental sirven de poco”.
No es censura, es protección
Ante algunas opiniones que tildan la medida de “censura”, Mercè Botella afirma que seguramente lo hacen por “pura semántica”: “Lo llamamos control parental cuando podríamos haber dicho “sistema de protección infantil”, ya que no los estamos controlando, los estamos protegiendo. Del mismo modo que ponemos los cuchillos más afilados o los medicamentos en cajones donde no llegan los más pequeños, también es nuestra responsabilidad evitar que accedan a lugares o contenidos peligrosos para su salud mental”. – y añade – “a menudo, este acceso a contenidos peligrosos no se produce de forma voluntaria por parte del menor, sino que llegan a través de terceras personas o por pura casualidad. Por lo tanto, no estamos aplicando censura, sino protegiendo”.
En cuanto a las voces que afirman que el control parental es como “ponerle puertas en el campo”, puesto que los menores acaban averiguando como evitarlos, la cooperativa considera que todo pasa por una educación digital adecuada.
“A medida que los menores ganan madurez mental, aparte de enseñarles las enormes potencialidades del entorno digital, hay que explicarles también los riesgos que comporta internet. Debemos ser conscientes del tipo de contenido que circula y hacerles entender por qué es peligroso. Enseñarles a reaccionar ante este contenido, explicarles qué pueden y qué no pueden hacer, qué actitudes se pueden considerar delito… en resumen, llevar a cabo nuestra tarea de educar.” – sentencia Mercè.
En este sentido, la cooperativa aplaude la medida, puesto que pone el foco en las compañías, en lugar de volcar toda la responsabilidad en los padres, como a menudo se hace.
Por otro lado, desde la cooperativa, destacan el elevar la edad mínima para hacerse un perfil en las redes como una buena medida, a pesar de que consideran que el límite tendría que ser la mayoría de edad. “Esto no quiere decir que los menores puedan introducirse en las redes sociales a través del perfil de un progenitor y de forma acompañada”, puntualiza Mercè.
Limitar o prohibir el scroll infinito o las notificaciones
Para finalizar, desde la cooperativa animan en el gobierno y las instituciones a ampliar la futura ley con otras posibles medidas, como prohibir o limitar los mecanismos que ayudan a perder la noción del tiempo como el scroll infinito; las notificaciones, que actúan como disparadores de dopamina en el cerebro; y las recompensas o cofres de juegos en línea que utilizan el mismo recurso que los juegos de azar para generar dependencia.
Finalmente, desde Somos Conexión animan las familias, especialistas e instituciones a continuar con la tarea de presión con la cual han conseguido que esta problemática esté en el debate público y se apueste por nuevas leyes que protejan a los y las menores, y también las persones adultas.